Siempre insistí en dejarte ser las gotas en la lluvia, pero,
de un día pa' otro empezó a caer agua del cielo y tú,
ya no eras ni querías ser mi lluvia, ni mis gotas, ni mi chocolate
y entonces
me quedé acá, tirando lineas,
dibujando a Jim Morrison, esperando a que saliera el arcoíris,
sacando fotografías en blanco y negro
y mirando por mi ventana hasta verte doblar la esquina con tus pantalones perfectos,
llegar a la reja, gritar mi nombre y
simplemente sonreírme de aquella forma que aún recuerdo.
*

0 comentarios:
Publicar un comentario