Rápido, aunque se acaben las lágrimas

miércoles, julio 28


Abrí un frasco y comí, comí y comí chocolates por montones mientras me hundía en los últimos recuerdos de ambos que alcancé a esconder por algunos rincones de mi cabeza. He tratado de rescatarlos desde hace meses, los guardo detrás de piedras, vinilos y pañuelos, pero ya es inútil. Es que está esa maldita obsesión con tener un final. Esa que te hace levantarte a diario y te alimenta y que me hace olvidar las diez, cien y mil cosas que odio de ti, para terminar sintiendo que aún te quiero y más.



Suena una canción.



Caen un par de lágrimas, pero de cocodrilo.



Me hablan, asiento.



Se acaba el chocolate y con el



Tú, tus recuerdos, tu vida, tus gustos , tus colores, tus metáforas y tus falacias.


Es que metafóricamente hablando tú eres una metáfora y al final, yo también.



1 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelenteeeeeeee :) shá te lo dije , tienes un don para escribir y hablar, gracia al comunicarsh

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