La Marisol dejó de escribir, la Violeta se vendió al sistema y la Julieta se encerró en su mundo, pero ya no importa mucho. En verdad, las cosas hace tiempo no importan mucho. Ni a mi, ni a nadie. Tal vez un poco al Matías, que el otro día me dijo que escribiera algo para que volara un rato. Y no tenía que escribir, hasta que una tarde de un martes azul, mientras estaba fumandome un cigarro con la Sabina le dije que se veía la luna y aún no era de noche, ella sonrió, tiró humo y dijo:
"los franceses dicen que da buena suerte verla de día".
Y desde ese día, salgo a dar una vuelta en bicicleta, me siento en la banca en la que se lee: "que las vacas dejen de pastar lo verde" y miro para arriba, allá donde está el sol conversando con las nubes y traté de encontrar la luna, pero la luna nunca apareció, pues sólo está en la noche.
Pero Una vez se escapó y la pude ver, esa tarde me encontré un peso.
1 comentarios:
Un día siendo cecy suertuda con un pesito en la mano
Atte.
Pollo Anónimo
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