Mientras los domingos se acaban, apagas el computador y decides recostarte en la cama a escuchar música. Sí, sólo a escuchar música y no pensar. Ése es el tópico de esta y todas las noches. Pero no puedes, entonces, te levantas y prendes un cigarro, cigarrilo ,pucho o como quieras llamarlo hoy.
Te vuelves a tirar en la cama y miras como sale el humo de el, como asciende hasta el cielo y se desvanece, ¿cuántas veces has querido ser el? y poder desvanecerte en cualquier momento, consumirte, ir desapareciendo y escapar.
Poco a poco, las pequeñas nubes comienzan a formarse en tu pieza y todo se llena de aquel olor que temes se pegue a ti y a tu piel. Piensas en todos los lugares en donde lo has sentido, en todos los lugares donde has fumado y en todas las personas con quien has fumado. Sabes que fumas sólo para olvidar, pero también recuerdas que ya no sabes que es lo que debes olvidar.
Y cuando sientes el calor cerca de tus dedos, cuando ves que aquel cigarro amigo se comienza a acabar, disfrutas hasta el último momento esa pastilla de amnesia que pocas personas conocen. Lo apagas, sigues con la música, te sientes tú misma, no finges, no debes aparentar nada y cierras tus ojos lentamente, empiezas a soñar tu mundo de colores fluorescentes y sabes que mañana será un gran día para empezar otra vez.
*Esta noche un cigarro y poder escapar poco a poco, de tu piel que ya no sabe olvidar cuando disfrutas tu mundo de colores fluorescentes.


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