La vuelta.

lunes, octubre 24
Renunciar a todos los compromisos que se tienen para escapar, es el sueño que todos tenemos. La idea siempre ha sido arrancarse al lugar más paradisíaco de la tierra, de esos que tienen palmeras, playas, tragos de colores, sillas plegables y frutas tropicales. Pero luego qué. Qué pasará cuando nos deje de gustar estar en el paraíso. En realidad, la cosa no es que deje de gustar, simplemente la fruta tendrá el mismo sabor de siempre, ese dulce que después hostiga. Ese dulce que después aburre.
Por eso es mejor quedarse acá. 
Y así conservar el gusto de comer algo dulce.
Y así siempre tener el sueño de irse.
Y es que en lugar de un paraíso, tendré a Santiago.
En lugar de tragos de colores, tendré esas botellas de licor de cebada que tanto te gustan. 
En lugar de colores, tendré más colores.
En lugar de playas, tendré al Mapocho.
En lugar de palmeras, tendré manzanos.
En lugar de frutas tropicales, tendré lechuga.
En lugar de cualquier cosa, lo mio siempre será mejor porque te tendré a Vós.

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1 comentarios:

Yo :D dijo...
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