Santa Victoria

jueves, septiembre 1



Se muere de miedo al segundo en que te ve llegar. No soporta que tus pantalones negros se entallen de manera espléndida a tus piernas dejándolas ver perfectas aunque sean las 3 A.M.
Le molesta aún más que los osos de tus zapatillas blancas sean osos de verdad, que combinan como el amarillo y el lila, con tus bigotes de película que te sientan más que bien.
Frunce el ceño al darse cuenta que adora acariciar el gatito chino de tu brazo, mientras le cuentas la historia de cada una de las rayas que tienes en tu piel para terminar tarareando juntos la canción de Bob Dylan que tanto te encanta.
No le gusta que cada vez que el dice Hola, muy buenas sonría aunque sea un poco y descubra que tenga razón porque, siempre sus holas son muy buenas, tanto o más que cuando sonríen juntos.
Se enoja cada vez que apareces, porque cuando desapareces desespera, da vueltas en círculo y se queda quieta luego de recorrer Santiago buscándote.
Pero creo que lo que de verdad la desconpensa es que no puede no esperarte. No se cansa de decirte que lo que más odia en la tierra es esperar, lo que sea y a quien sea. Y aún así, no puede no esperarte a tí. Puede hechar 1 millón de pesos en moneditas a los teléfonos públicos de la ciudad mientras te espera, pero lo hace de todas formas.
Lo peor de todo es que no sabe por qué, bueno tal vez sí.
Tal vez lo sabe, pero prefiere dejar todo en veremos. 
Es que siempre le han dicho cómo debe comportarse cuando le disgustan tantas cosas. Las malas lenguas dicen que debe ser encantadora, misteriosa, reluciente y nunca decir algo.
Pero no puede. Lo que sí puede hacer es verte pronto.

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1 comentarios:

Yo :D dijo...
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