¿Tení Fuego?

jueves, junio 2


Camilo me acompañaba a fumar todas las noches, después de tomar el . Lavábamos la loza y al terminar, encendía un cigarrillo, salíamos al patio y arreglábamos el mundo. Me gustaba ese momento del día, me gustaba que discutiéramos de política, que nos riéramos del mundo y que susurráramos cosas que nadie debía escuchar. 
A veces, de tanto hablar, lograba descubrir algo nuevo de él. Es que el Camilo es de esos seres extraños, ultra reservados que por más que hablen no dicen mucho. 
Me gustaba esa parte del día porque mirábamos el cielo hasta que se ponía de noche y el Camilo me abrazaba y creábamos silencios perfectos. Me gustaban esos silencios. Me gustaba también que a él no le gustara decir demasiado, así comprendía que hablar continuamente no significa comunicar. Me gustaba recordar a Camilo con el eterno resplandor, con los Doors y con las letras de Black Sabbath. 
Me gustaba apagar el cigarrillo, que me abrazara y que de vez en cuando se le escapara un te quiero.
Es entrete cuando a los Camilos se les escapan los te quiero, como que se trasladan a otra dimensión y un ser de otro lado habla por ellos.
Me gustan los te quiero, sobre todo los de los Camilos. 
Me gustaba más arreglar el mundo con el. 
Me gustaba más que todo no tener que fumar sola.

2 comentarios:

bitch dijo...

A mi me gusta que me carguen los Camilos tan fugaces.

Yo :D dijo...

Yo creo que es mejor dejar ciertos vicios. y no me refiero precisamente al tabaco. No es malo estar sola.

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