Miércoles, a las 3
en los mosaicos.
Encontré ese papel en medio de la Alameda, le faltaba un pedazo, inmediatamente supe que debía ir. Llegué y comprendí que la parte que falta decía: Julieta, sólo llega por favor.
Llegué, por inercia y ahí estabas, tal cual lo imaginé. Nos miramos y comprendimos por qué a Matias Bize le gusta la vida de los peces.
Cuando doblaste, creí que estaba delirando o que eras un reflejo de la lluvia. Pero, eras mejor que eso, eras mejor que la lluvia, eras simplemente tú.


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