Por eso el Paseo Bulnes esta lleno de Leones

martes, mayo 11

Ser un Simón o un León, no es tan simple como suelen creer por ahí.

 Me levanto tempranito,baño y visto al León, compro el pan, tomamos desayuno todos juntos, mi madre se va al trabajo y el Mario, mi hermano, al colegio. Entonces con el León, prendemos el computador y escuchamos un poco de música mientras hago el aseo. El León me cuenta todo y yo a el, se sabe los mejores chistes del mundo y me gustan sus consejos.

A veces tomamos una micro y nos bajamos donde sea, yo le cuento al León mis aventuras y le muestro lo más lindo de Santiago. Antes el vivía en el Paseo Bulnes, asique de vez en cuando, vamos a sentarnos en la gran pileta, hablamos de la vida, arreglamos el mundo y comemos sopaipillas.
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Hoy mientras paseabamos por el centro, le conté al León que la Fernanda, mi nena, me había dado una excelente idea.

-León, ¿qué tal si estas vacaciones vamos a la playa unos días? .El asintió con una gran sonrisa, sólo quedaba planear todo bien.

Es que el León tiene 25 y no conoce el mar. Debe ser porque su mamá temía que en este mundo maldito, lo miraran mal por su enfermedad. ¿Les dije que el León no habla mucho cierto? Creo que lo olvidé, el León tiene un retraso mental, no camina y habla poco ¿y qué?, de seguro transmite más que tú, porque, como dice mi Fernanda: "hablar demasiado no significa comunicar"
Asique aquí estoy, en la playita. El León está fascinado con el mar y adivinen lo que pasó hoy, el León dijo: " Simón..", fue lo máximo.
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Hoy llevé al Médico al León, desde que volvimos de la playa, estaba muy resfriado y decaido. El doctor dijo que no era nada grave, que simplemente fue el cambio de aire, porque, al León, no lo sacaban mucho, pero sé que se recuperará pronto e iremos por nuestras sopaipillas.

*
 
Recién volví de llevarle una rosa al León, han pasado meses desde que te fuiste, desde que me dejaste en este maldito y feo mundo como solíamos decir, pero no logro acostumbrarme a que no estes acá, haciendome reir y aconsejandome un poco. Creo que aprendí demasiado del León y a pesar de todo, sé que cumplí su sueño al mostrarle el mar y comprarle su camisa a cuadros. Ahora camino a la pileta de Bulnes, me como una sopaipilla, llevo su camisa y me siento y te sigo contando lo que hice en el día.
 
-En honor a un criminal que me contó porque lloraba tanto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

fea aprueba mi comentario

Anónimo dijo...

Hola :) haha... chao

Feli Sánchez ink. dijo...

Una historia maravillosa

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