Re-encuentros .

domingo, mayo 2
Las 5 hermanas retomaron lo que habían dejado hace un tiempo, La familia.
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Aún recuerdo cuando sonó el teléfono, Isabel sonreía sólo al pensar que se verían otra vez. Preparó todo con lujo de detalles y ansiaba más que nunca que terminara la semana, para que al fin, fuera S á b a d o.

A las 2 p.m. comenzaron a llegar.  La Vero, seguía igual de alegre y rubia, junto a su Lucho que llevaba la batuta del asado. Y la Minelda, anfitriona y organizadora, estaba más madura e independiente. Ya no estaban todos sus hijos con ella, enrealidad, sólo el Emanuel la acompañaba y seguía tratando de hacerla feliz.
Al rato llego la Angie, siempre tan regia, incluso pareciera que mientras más pasan los años, mejor se conserva. Apareció con el Francisco y la Vale, que aún eran esos primos cariñosos y acogedores que todos recordaban. La Wachón, como le dicen de cariño, estaba mucho más flaca que la última vez que la vieron y mucho más alegre también. Junto a ella llegó Isabel, la mayor y por supuesto la más contenta con todo esto.
Habían personas nuevas, parecía que habían quedado atrás los Nelsons, Patos y Catos y pasaron a ser reemplazados por Leandros y demases. Aunque yo recuerdo a los Nelsons con cariño y melancolía, los nuevos "tíos" estaban bastante bien, al fin y al cabo, cuidan a las hermanas mucho mejor los anteriores.
Ya no estaban los rulos de la infancia, ni los calzones rotos de la abuela Carmen e incluso Faltaron primos, sobrinos, nietos e hijos, pero como dicen por ahí, somos los que somos y estamos los que estamos.

Y entre risas y abrazos, el S á b a d o tuvo un rico sabor a Domingo soleado y nose por qué recorde que nosotras nos queremos tanto.
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