Soñar no cuesta nada

sábado, abril 3
siempre miraba en la puerta
en el suelo a la entrada
por si había algún papelito
por si se te había ocurrido pasar
por si habías sentido la necesidad de pasar
y siempre que volvía de Viña
tenía el sueño de encontrarte ahí
sentada en la puerta
sentada en la escalera
y siempre te saludaba
y así me aliviaba,
en una ínfima medida me aliviaba.

también cuando los perros ladraban mucho
pensaba que eras
que podías ser
porque así le ladran los perros a las personas que no conocen
y el viento en las ramas del damasco
y en las hojas
y el viento en las plantas
también eras
también podías ser tú
y los perritos que vienen a pedir cáscaras de queso
también podías ser
pero nunca fuiste tú

nunca en ninguno de estos casos fuiste tú
siempre fue el viento
y los perritos
y los pasos de otras personas
y los ladridos para otras personas

y ya no te confundo con los pies de los perritos

y ya no te confundo con el viento entre las ramas

y ya no te confundo con el viento entre las hojas

y ya no te confundo con el viento entre las plantas

y ya no te confundo conmigo

y ya no me confundo contigo

y ya no nos confundo a los dos.

Claudio Bertoni, Chileno (gracias a Dios)

0 comentarios:

Publicar un comentario